Hace siete añazos ya que lo conozco, siete, ni uno más ni uno menos. En este tiempo ha sabido demostrarme todo, como es, su capacidad de animar a quien quiera cuando quiera, con solo una sonrisa.
Me ha demostrado su carácter, lo que puede llegar a hacer por las personas a las que quiere. Me ha enseñado a luchar, a no darme por vencida hasta conseguir lo que deseo.
Y aunque a veces le ha hecho falta un empujoncito en sus momentos de bajón, siempre, en lo bueno y en lo malo me ha apoyado.
Quizás haya sido eso lo que ha hecho tan fuerte nuestra amistad, todas esas pequeñas cosas, todas esas noches, esas tardes, todos esos días contigo.
Gracias, idiota, gracias por todo lo que has hecho por mí en este tiempo y lo que sé que seguirás haciendo durante mucho tiempo. Ten por seguro que cuando caigas estaré ahí, que cuando estés mal siempre podrás hablar conmigo para desahogarte, cualquier día a cualquier hora.
Porque te lo debo todo, porque gracias a ti hoy soy lo que soy, soy quién soy.
Puedes dormir, seguiré aquí cuando despiertes.

No hay comentarios:
Publicar un comentario