miércoles, 14 de diciembre de 2011

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¿Y dicen que la familia es lo más importante? No lo creo, porque muchas veces, son nuestros seres más cercanos los que más daño consiguen hacernos, los que, en ocasiones, llegan a las manos o a los insultos en una discusión tonta y por los que más sufrimos.
Los que saben hacernos sentir como quieran en el momento que quieran con cualquier palabra, grito, o sonrisa; probablemente, por los que más lágrimas hemos derramado en toda nuestra vida, y por los que lo seguiremos haciendo. Pese a esto, es esa familia la que siempre nos garantiza un perdón, la que siempre estará ahí para ayudarnos en todo momento, la que nos acogerá de nuevo cuando lo necesitemos.
O eso dicen.
Porque cuando realmente sientes que esa familia te falla, que no te valora, que quiere que te vayas, es cuando nos damos cuenta de que no son lo más importante ni son los que mejor nos hacen sentir; que no hay nada como los amigos.
Y se les echa en falta cuando no están, y necesitamos ese ''algo'' que nos demuestre que nos quieren cuando ellos no son capaces de hacerlo,  que si no hay ese algo, no hay nada.
No hay nada como la sonrisa de todos los días al llegar a casa, la comida en el plato al volver del colegio, tener todo hecho cada día sin hacer el más mínimo esfuerzo, la cena de navidad, la fiesta de fin de año, los regalos de reyes.. Pero cuando tienes la sensación de no ser valorado al llegar, todo eso se vuelve insignificante, todo lo que puedan hacer te dará igual, porque tú, solo necesitas una cosa, y no son precisamente las fiestas.

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